ENTREGABLE 3
MAESTRIA
EN ORDENAMIENTO TERRITORIAL
Ecología urbana, los
ecobarrios y la sostenibilidad urbana.
Curso: Medio Ambiente y Metabolismo Urbano
Profesor: Dra.Claudia
Montebello
Alumna: Virginia Jesús Meza Zambrano
Ecología urbana, los
ecobarrios y la sostenibilidad urbana
La notoriedad y relevancia que ha cobrado la
sostenibilidad urbana desde los años 70 con los movimientos ecológicos hasta el
nuevo urbanismo ecológico, abre un campo de nuevas posibilidades de convivencia
armoniosa y equilibrada de las ciudades no con el “entorno natural” sino con
los sistemas naturales, porque deben apreciarse como ecosistemas.
Di Pace (2001) prefiere referirse a la sustentabilidad
ecológica de las ciudades y señala:
La sustentabilidad ecológica de las ciudades
implica fundamentalmente la existencia de estructuras y estilos de desarrollo
socialmente equitativos y apropiados que minimicen la degradación o destrucción
de la base de recursos renovables y no renovables y de la capacidad de autorregulación
requerida por sus sistemas de producción y reproducción. Estas condiciones
deben permitir satisfacer las necesidades de las poblaciones del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras generación para atender las suyas.
Esta autora aclara que deben identificarse los
limites de los sistemas actuales y plantear las nuevas posibilidades de viabilidad
de otros mecanismos de desarrollo, y también precisa que la degradación ambiental
no es una consecuencia inexorable de la actividad humana (antrópica) sino que
se debe a la aplicación de mecanismos de desarrollo que afectan el medio
ambiente.
Quizás el error parte de pensar, que la
ciudad y la actividad urbana afectan directamente el medio ambiente sin pensar
que se trata del sistema urbano y del sistema natural que conforman un
ecosistema y que la interrelación es lo que se tiene que optimizar.
De lo anterior surge la ecología urbana, que es una disciplina que estudia las relaciones internas
entre los habitantes de una zona urbana y sus diversas interacciones con el
medio ambiente. Se puede considerar, a su vez, como una subdisciplina de la
ecología que se nutre de otras como la arquitectura, la ingeniería, la
sociología, la geografía y el urbanismo.
La ecología urbana se basa
en estudiar las ciudades como un ecosistema a través de un análisis
de los flujos y el consumo de sus recursos materiales y energéticos. Asimismo, comprende el estudio de la
generación y la gestión de los residuos que se producen.
De esta manera, la ecología
urbana se centra en varios campos de estudios como a continuación se explica:
- Análisis de las estructuras urbanas. La
planificación y la gestión ambiental de las ciudades vienen dadas de la
estructura determinada de cada ciudad. Una mayor presencia de zonas verdes
con árboles, por ejemplo, ayudará a que haya menos contaminación del aire
y ofrecer a diferentes especies animales y vegetales un espacio para
vivir. Por el contrario, ciudades que tengan aeropuertos muy cercanos a
los núcleos urbanos potenciarán la contaminación tanto atmosférica como
acústica.
- Impactos en el medio ambiente. Los
impactos ambientales en las ciudades son diversos y derivados del consumo
de energía, tratamiento del suelo, generación de residuos y vertidos,
todos los tipos de contaminación La ecología urbana estudia estos
impactos para encontrar soluciones para su mitigación o eliminación y
hacer de la ciudad un espacio más sostenible.
- Flujos de materia y energía. Las
ciudades dependen de las diferentes energías, así como de materias primas.
El abastecimiento y la gestión de estas necesidades resulta importante
para que la ciudad funcione. Sin embargo, se debe llevar a cabo con la
mayor sostenibilidad posible y buscar siempre alternativas más ecológicas.
Por
otro lado, tenemos el urbanismo ecológico propugna armonizar el diseño urbano y
modelo de crecimiento de la ciudad a las condiciones naturales del territorio;
para aprovechar al máximo lo que la naturaleza tiene: sol, lluvia, aguas subterráneas,
bosques, lomas. Este tipo de urbanismo
respeta las condiciones geográficas del territorio para preservar sus valores
naturales y la capacidad de carga del territorio. (Salvador Rueda, 2007)
Salvador Rueda (2007) explica que este nuevo tipo de urbanismo proyecta tres
planos altura, subsuelo y superficie con el mismo detalle y a la misma escala
que los urbanistas tradicionales proyectan la superficie: “Tres planos a
escala urbanística (no a escala arquitectónica y/o proyectual), proyectados en horizontal
y luego religados en vertical tienen que proporcionarnos el armazón de los modelos
urbanos”.
Para Rueda el urbanismo ecológico en
altura viabiliza la creación de una capa de biodiversidad que se añade a la
capa en superficie, restituyendo, en parte, la capacidad biológica que la urbanización le resta al sistema
natural.
Asimismo se concibe el verde urbano en dos
niveles: altura y superficie conectados por el arbolado urbano, lo que permite también
mantener la biodiversidad y servir de contención
alimentaria a las aves e insectos,
generando un ecosistema más armonio incluso como paisaje, también se puede
conectar con programas de autocompostaje, que es el aprovechamiento, de
los restos
de la cocina (materia orgánica residual
domestica) y del jardín que generamos para elaborar un abono natural que
podemos aplicar a nuestras plantas, al jardín o al bio huerto que proporciona
beneficios energéticos de las cubiertas verdes.
Este tipo
de urbanismo ecológico se puede trabajar en ciudades planificadas, pero
considero que en las ciudades que no son producto de la planificación o del
desarrollo urbano, se debe aplicar las técnicas propias de los denominados
Ecobarrios como los que han surgido en América Latina.
Ecobarrios
El principal objetivo es mejorar la calidad
de vida de sus residentes y lograr de esta manera alcanzar el bienestar humano
en armonía con la naturaleza.
El tipo de actividades que se desarrollan con
este modelo de barrio, incluye desde hacer huertas urbanas hasta la construcción
de viviendas con materiales alternativos, y también la promoción de cambios de
los hábitos culturales en las prácticas cotidianas, como la reducción de
residuos y mantener un hábitat saludable
El
ecobarrio es la forma y dimensión de cómo nuestra población está asumiendo el
compromiso de los objetivos de desarrollo sostenible y haciendo frente a los
embates del cambio climático; lo que se confirma con lo
señalado por el autor Carlos Verdaguer Viana-Cárdenas (2011): “los ecobarrios
son unidades básicas de esa red de ecociudades”; entendiendo que las ecociudades
son un objetivo de transformación global del fenómeno urbano cuya formulación
sería aplicable a todas las ciudades del planeta.
Rudin y Falk (1999) son
los primeros autores en plasmar el concepto de ecobarrio, ellos consideran que
la sostenibilidad urbana consiste en la recuperación de ciudades y no seguir
creando ciudades nuevas y que el concepto de ecobarrio tiene que considerar los
siguientes criterios: sostenibilidad, estructura urbana, sostenibilidad social
y crecimiento natural.
Para ellos la escala
barrial es determinante porque es lo suficientemente grande para impactar en la
ciudad, y lo suficientemente pequeño o básico para que su población se sienta
identificada con la transformación.
La sostenibilidad del
ecobarrio se basa en su compacidad (aumento de la densidad), complejidad (mixtura
de usos), movilidad urbana (generando accesibilidad para los ciclistas y peatonalización),
la eficiencia energética e hídrica (el ciclo del agua preservando la
distribución local y la captación del agua pluvial, y reutilización de aguas
grises), aumentado los espacios verdes promoviendo la agricultura urbana.
En lo que respecta a la
Estructura Urbana, para estos autores el elemento mas relevante son los espacios
públicos y áreas verdes, es decir las zonas verdes en los espacios públicos que son espacios
abiertos con arbolado dentro de la trama, que filtran el aire y permeabilizan el agua pluvial.
La sostenibilidad
social, los autores entienden por sostenibilidad social a la identificación del
poblador con su barrio, de tal forma que se mejore la calidad de vida de sus
habitantes y que sea un entorno agradable donde vivir y visitar, para que el
barrio se mantenga en el tiempo, se requiere de aplicar la mixtura de usos que
forje la cohesión social. Cabe precisar en lo concerniente a cohesión social para
Salvador Rueda (2007) la mezcla social (de culturas, edades, rentas,
profesiones): “tiene un efecto estabilizador sobre el sistema urbano, ya que
supone un equilibrio entre los diferentes actores de la ciudad”.
El Crecimiento Natural
tiene relación con las áreas verdes del barrio, pero también con el necesario crecimiento
morfológico del barrio que depende de decisiones locales y de la comunidad que
lo habita.
Fuente:
Rudin y Falk (1999)
Eco Barrio Manantial Triangulo Bajo y
Triangulo Alto (Colombia)
Estos barios se encuentran en el Sur Oriente de la ciudad de San Cristóbal
en Bogotá – Colombia. La población de este lugar decidió desarrollar e
implementar el concepto y las técnicas de Ecobarrio como una formula para
resistir a los programas de reasentamiento, pero también para generar identidad.
El origen del barrio fue el loteo de un antiguo terreno rural hecho por
urbanizadores informales o piratas, que ofrecían mediante un fraude el acceso a
vivienda a las personas que llegaban a Bogotá de provincias.
Este Ecobarrio está planteado en tres dimensiones: la ecoambiental, la
ecohumana y la económica.
La dimensión ecoambiental abarca prácticas relacionadas con el cuidado
ecológico y la custodia de la tierra. Por otra parte la ecohumana, hace
referencia a un sujeto más consciente y responsable con su entorno, que logra
rescatar el espíritu del territorio; y la dimensión económica, orientada a la
administración del territorio y al aprovechamiento sostenible del entorno.
Fotografía: Carlos Lince
La población es consciente que el solo hecho estar allí altera las
condiciones naturales del lugar, pero tienen un plan para mitigarlo. La meta es
conseguir un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad.
Con el apoyo y acompañamiento de entidades como Fondiger o el Jardín
Botánico de Bogotá; este último con su proyecto Conexión Bio ha desarrollado un
modelo de intervención en zonas de riesgo denominado “Nodo de Biodiversidad
Cerros Orientales” con obras de infraestructura basadas en bioingeniería como
senderos de interpretación ambiental, terrazas ajardinadas, invernaderos y
estructuras en guadua (planta que crece más rápido en el
mundo, pues crece de 15 a 20 metros en 120 días).
De esta manera se han incorporado al territorio prácticas como la
agricultura urbana y las casas ecológicas. Aprovechan la luz solar para
iluminar las viviendas y las aguas lluvias para todo tipo de quehaceres
domésticos. Se construyen caminos, se mitigan los riesgos, y se embellece el
entorno con materiales sostenibles que brinda la naturaleza.
Ecobarrio Villa 4 Alamos, Maipu (Chile)
En el año 2004 se produjo la destrucción del Parque de la Villa 4 Álamos
con la tala de árboles, lo que dio origen a un gran movimiento de apoyo y
solidaridad hacia los vecinos de la Villa, se valorizó mucho más el medio
ambiente y realizar acciones concretas para impedir un atropello similar y
crear proyectos sustentables.
Se trata de una villa de principios de 1970 con 3,500 habitantes; se crearon
biohuertos con lo cual se genera
seguridad alimentaria, esto se hizo a partir de talleres dirigidos a adultos
mayores inicialmente pero que después abarco
a jóvenes pobladores, y también se implementó un jardín botánico comunitario.
Fuente:
Youtube (2023)
Lograr que las ciudades de América Latina
lleguen a transformarse en ciudades ecológicas, o implementar eco barrios en países
como el Perú cuyo crecimiento en los últimos años ha sido predominantemente
informal es un gran desafío, sin embargo, no es imposible. Desde mi punto de vista, Latinoamérica
ha dado un paso adelante desde el año 2016, cuando se adoptó en la Declaración
de Quito la Nueva Agenda Urbana, con lo cual hemos adquirido el compromiso de
lograr ciudades sostenibles con el compromiso 65, 73.74 y 75 que a continuación
destacamos:
65. Nos comprometemos a facilitar la ordenación
sostenible de los recursos naturales en las ciudades y los asentamientos
humanos de una forma que proteja y mejore los ecosistemas urbanos y los
servicios ambientales, reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero
y la contaminación del aire y promueva la reducción y la gestión del riesgo de
desastres, mediante el apoyo a la preparación de estrategias de reducción del
riesgo de desastres y evaluaciones periódicas de los riesgos de desastres
ocasionados por peligros naturales y antropogénicos, por ejemplo con categorías
para los niveles de riesgo, al tiempo que se fomenta el desarrollo económico
sostenible y se protege a todas las personas, su bienestar y su calidad de vida
mediante infraestructuras, servicios básicos y planificaciones urbanas y
territoriales racionales desde el punto de vista ambiental.
73. Nos comprometemos a promover la conservación y la
utilización sostenible del agua mediante la rehabilitación de los recursos
hídricos en las zonas urbanas, periurbanas y rurales, la reducción y el
tratamiento de las aguas residuales, la reducción al mínimo de las pérdidas de
agua, el fomento de la reutilización del agua y el aumento de su
almacenamiento, su retención y su recarga, teniendo en cuenta el ciclo
hidrológico.
74. Nos comprometemos a promover una gestión de los
desechos racional desde el punto de vista ambiental y a reducir
considerablemente la generación de desechos mediante su reducción, su
reutilización y su reciclaje, la reducción al mínimo de los vertederos y la
conversión de los desechos en energía cuando no sea posible reciclarlos o
cuando esta opción ofrezca los mejores resultados ambientales posibles. Nos
comprometemos además a reducir la contaminación marina mediante la mejora de la
gestión de los desechos y las aguas residuales en las zonas costeras. 75. Nos
comprometemos a alentar a los gobiernos nacionales, subnacionales y locales,
según el caso, a que desarrollen modos de construcción y edificios eficientes
desde el punto de vista energético y fuentes de energía sostenibles, renovables
y asequibles, y a que promuevan la conservación de la energía y la eficiencia
en su utilización, fundamentales para hacer posible la reducción de las
emisiones de gases de efecto invernadero y las emisiones de carbono negro,
lograr unas pautas de consumo y producción sostenibles, ayudar a crear nuevos puestos de trabajo
decentes, mejorar la salud pública y reducir los costos del suministro de
energía.
1.- Es evidente que la sostenibilidad urbana nos ha llevado a optar por
una disciplina como es la ecología urbana para entender las ciudades desde una
perspectiva sistémica y ha encontrar la solución en un nuevo urbanismo que se
le ha denominado urbanismo ecológico; que tiene opta por un triple plano: la
superficie, el subsuelo y la altura o sobresuelo; que en altura viabiliza la creación de una
capa de biodiversidad que se añade a la capa en superficie, restituyendo, en
parte, la capacidad biológica que la urbanización le resta al sistema natural;
y por otro lado se concibe el verde urbano en dos niveles : altura y superficie
conectados por el arbolado urbano, lo que permite también mantener la biodiversidad
y hacer las veces de contención alimentaria a las aves e insectos, generando un
ecosistema más armonio incluso como paisaje.
2.- El ecobarrio es una nueva concepción de barrio urbano que propone minimizar su impacto
en el medio ambiente contemplando una autonomía energética. Su objetivo es mejorar la calidad de vida de
sus residentes y lograr de esta manera alcanzar el bienestar humano en armonía
con la naturaleza.
El ecobarrio es la
forma y dimensión de como nuestra población está asumiendo el compromiso de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible para
hacer frente a los embates del cambio climático; contribuyendo a cumplir con
los compromisos asumidos también por nuestros Gobiernos con la Declaración de Quito
(2016) y la Nueva Agenda Urbana. A través de la implementación de biohuertos,
terrazas ajardinadas, invernaderos, el uso de paneles solares comunitarios, la utilización
del agua de lluvia, entre otros, la población con los cambios de hábitos urbanos
contribuye transformar sus barrios en ecobarrios y sus ciudades en ecociudades.
FUENTES
DE INFORMACIÓN
Di Pace, M. (2001). Sustentabilidad
Urbana y desarrollo local. Recuperado de Repositorio de la Universidad Nacional
de Quilmes http://biblioteca.municipios.unq.edu.ar/modules/mislibros/archivos/14-Susturb.pdf
Fundación Aquae (2023) Ecología
Urbana. Recuperado de:
https://www.fundacionaquae.org/wiki/ecologia-urbana/
ONU Hábitat (2016) La Nueva
Agenda Urbana. Recuperado de: https://onuhabitat.org.mx/index.php/la-nueva-agenda-urbana-en-espanol
Rueda, S. ( 2007) El
Urbanismo Ecológico. Un nuevo urbanismo para abordar los retos de la sociedad
actual. En: Revista Neutra, Sevilla.
Rudin D. Falk R. (1999) Building the 21st Century Home. The Sustainable
Urban Neighbourhood
Verdaguer Viana-Cárdenas
(2011): De los Ecobarrios a las ecociudades. Una formulación
sintética de la sostenibilidad urbana Recuperado de: http://polired.upm.es/index.php/boletincfs/article/view/2753
Cordero D. Creando el primer ecobarrio de Chile Dabeiba Cordero en Universidad Amazónica de
Pando. Recuperado de:
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